Cronicas Camino de Santiago

SABADO 18 DE JULIO
Etapa previa. Sevilla – Oviedo (Oviedo – Santiago – Oviedo)
Para dar pedales el domingo se hacía necesario salir muy temprano, teníamos casi 800 kms hasta Oviedo, una vez en la capital asturiana teníamos que dejar las bicis y las alforjas, allí nos quedaríamos Joaquín y yo mientras que Jose continuaría hasta Santiago, donde había a las 17'20 para que le recogiera Lydia que lo traería de vuelta a Oviedo, con quien contactó en Blablacar.
Poco después de las 4:00 recogí a Jose, cargamos nuestras bicis y equipaje; a las 4:30 estábamos en Castilleja haciendo lo propio con Joaquín en Castilleja y a las 5:00 ya estábamos en la ruta de la Plata. El primer tirón lo dimos hasta Guijuelo, donde paramos a desayunar igual que hiciéramos el año pasado camino de Zamora. Ya no volveríamos a parar hasta llegar al destino.


Entrar en Asturias es una delicia para los sentidos, llegamos al Puerto de Pajares y nos vemos envuelto por los picos de Europa, avanzando en paralelo al río Caudal y atravesando cuencas mineras. Miras alrededor y ves la dureza de las etapas que están por venir, miras en el interior y estás convencido que disfrutaremos.
Tal y como teníamos previsto, antes de las 13:00 ya estábamos en Oviedo, sin solución de continuidad descargamos a toda prisa para que Jose pudiera llegar con margen a Santiago.
En Sevilla nos despidió otra tórrida noche de calor, no sé cuantas van pero es lo propio de estas fechas , aquí nos recibió un sábado gris encapotado con un termómetro que alcanzó su máxima en 28°. Se nos había olvidado lo que es pasear por las calles para tomar unas cervezas (aquí sidra, culines de sidra hasta completar una botella) y volver andando a las 16:00 sin hablar de "la caló".
Nos metimos en una sidrería “La Finca”, hacen gala de cocinar solo productos locales, doy fe que es para hacer gala... A pesar de los dos desayunos que hoy llevaba puestos, tenía por delante una botella de sidra a la que había que acompañar de algo sólido. Su primer acompañante fue una tortilla, de huevos camperos, con bacalao, puerros y boletus. De segundo unas tortitas de maíz (aquí las llaman "tortos") con picadillo (prueba de matanza) y morcilla asturiana refrita.
Buscamos un café mientras paseamos alrededor de la catedral y, cómo no, éste también se hizo acompañar, de carballones y otros exquisitos dulces, en la pastelería “Rialto”.
Este año, nada más que en la etapa previa ya he comido más dulces que en todo el camino del año pasado, creo que es una de las pasiones de Joaquín y uno que se deja arrastrar.
A las 21:00 ya estaba Jose de vuelta, con 1400 kms en el cuerpo, una cantidad solo superada por la generosidad que ha puesto en aras de que todo cuadre, una generosidad impagable, pero al menos pudimos mostrar nuestro agradecimiento brindando con sidra, tras el relajado paseo por el coqueto casco antiguo ovetense.
Antes de que sea más tarde y nos dejemos llevar por el gran ambiente callejero, nos retiramos a descansar, al día siguiente nos espera lo que vinimos a hacer.
DOMINGO 19 DE JULIO
Primera etapa. Oviedo -Tineo, y algunas visitas intermedias a lugares de interés. 80 kms y 2000 mts de subida.
Este camino debe su nombre a haber sido, según cuentan, la primera peregrinación aSantigo, la de Alfonso II el Casto. Es el más corto de cuantos llegan a la Catedral de Santiago, pero el que presenta más dureza, hay que atravesar los picos de Europa para llegar a la escarpada Galicia.
Para esta primera etapa era nuestra intención salir temprano, queríamos hacer kilómetros y quitarlos de las siguientes etapas, según nuestra información deberían presentarse más duras a medida que nos adentráramos en la cordillera cantábrica. Poco después de las 8'00 ya estábamos listos para ir a la catedral de Oviedo, km 0 de nuestro peregrinar.
La mañana nos acogió con los mejores mimbres que podía hacerlo, temperatura alrededor de 20°, nada de viento y el cielo despejado... ni encargada!
Hasta las 9,30 del domingo la catedral de Oviedo es, literalmente, la casa de Dios, solo Él la habita.
Día domingo, mes julio, la ciudad tarda en ponerse en funcionamiento. La catedral estaba aún cerrada, si Dios descansó el séptimo día, que menos que sus ministros y empleados en la tierra, si no descansan, al menos que este día puedan tenerlo más relajado. La mañana de domingo era la antítesis a la muchedumbre del sábado por la noche, nadie en las calles, solo peregrinos queriendo arrancar, alguien que, aunque estaba la calle, estaba en su casa, y “La Regenta”, dominando la plaza de la que nunca falta.
Los bares que la noche anterior escanciaban sidra sin parar aun no habían encendido la máquina de café. Finalmente conseguimos tomar algo parecido al
desayuno, café con dulces riquísimos, en la pastelería Rialto, espectacular el hojaldre, ojalá el café le hubiese acompañado.
A las 9'30 ya estábamos, otra vez, en la puerta de la catedral que, finalmente y no sin demora, abrió ante nosotros y otros peregrinos dispersos que no queríamos partir de Oviedo sin estampar el sello más emblemático de la ciudad en nuestra credencial, el del templo del que partiera Alfonso II hace 12 siglos, es una cuestión simbólica, pero... ¿Quién se atreve a negar la importancia de lo simbólico en el camino de Santiago? La catedral abrió, pero el encargado de sellar no llegaba, no "estaba de Dios" que nosotros saliésemos pronto, y vaya si así fue, hasta las 10'00 no fuimos capaces de arrancar.
Pero ahí no empieza todo ¿Quién se va de Oviedo sin cursar visita a los monumentos prerrománicos de San Miguel de Lillo y Santa María del Naranjo? Además de joyas históricas, la segunda es imagen iconográfica de Asturias.
En la vuelta a Oviedo para iniciar el camino tuvimos el primer incidente de esta peregrinación, Yedro se cayó bajando, afortunadamente sin consecuencias físicas para él, apenas una rozadura en el codo y el hombro un poco inflamado, pero su cámara de fotos no corrió la misma suerte, los monumentos prerrománicos fueron el último encargo que tuvo. Ya habían dado las 11'00 y todavía no habíamos salido de Oviedo, la salida no sólo se demoró, además se hizo especialmente lenta por los desajustes de la bicicleta de Yedro en la caída. Enseguida la primera parada, la fuente de Santa Maria de Leridana nos invitaba a llenar los bores de agua fresca.
El camino se hizo esperar, pero merece la pena, te hace entender por qué a Asturias le han denominado "Paraíso Natural”. Un camino que transcurre entre senderos protegidos por bosque de galerías, caminos paralelos a ríos de aguas cristalinas, vegetación que te envuelve y acaricia en el peregrinar... no exenta de dureza, rampas de hasta el 21%, bajadas sobre alfombras de piedras de todos los tamaños.
Un camino que lo recorremos parando o desviándonos a un sinfín de pequeños lugares llenos de grandes historias, santuarios, termas romanas, balnearios...
Estaba llegando la hora de avituallar y nos alcanzaba llegando a Grado, así que allí resolvimos, no sin dar alguna que otra vuelta, el día no se prestaba para resolver fácilmente. Grado es una bella localidad asturiana cuya calle principal está flanqueada por preciosas casas de Indianos. Nos la encontramos vestido de Domingo, con su gente pululando alrededor de un gran mercadillo dispuesto en los jardines centrales del pueblo, allí nos tomamos una cerveza después de sellar las credenciales y volver a colocar el eje trasero de mi bicicleta, se ve que no lo cerré bien y se salió del cuadro, menos mal que no ocurrió en marcha.
El almuerzo lo resolvimos en "casa Hevia", Mohamed, un simpático Saharaui nos puso de grana y oro. Para rematar nos homenajeamos con un café y unos riquísimos pasteles en la confitería de enfrente, como dice Joaquín, se nota que aquí el pan y la repostería es casera, ya con eso tiene que estar bueno.
Una vez avituallados, continuamos, nos esperaba una subida impresionante. Más paisajes impresionantes, más ríos, ya habíamos dejado el Nalón y ahora seguíamos el Narcea.
Al terminar la subida que siguió al almuerzo, mis fuerzas ya no daban para muchas visitas, así que no seguí a Yedro y Liria a la que tocaba al coronar, la del monasterio de no se qué Señora, había que seguir subiendo y yo ya había tenido una buena ración. Continué solo, esperando que ellos me alcanzaran, pero no fue así, me pasé un desvío y fui alejándome de mis compañeros de viaje. Como no llevaba guía electrónica alguna y ya no pedaleaba en paralelo a los mojones de señalización, decidí seguir por la carretera N634, esa estaba segura que me llevaría hasta Salas, por allí pasa el camino y, a unas malas, seguiría hasta nuestro destino Tineo. Pero antes de llegar a Sals contactamos por teléfono y quedamos en encontrarnos allí. Al ir por carretera llegué antes, ellos sufrieron y disfrutaron más, pero llegaron mucho más tarde, lo que me permitió descansar.
Cuando llegaron eran más de las 19,00, nos quedaban algo más de dos horas de luz y 20 kms para alcanzar nuestro destino, así que, en vez de seguir el camino por carriles, más lento y con peor visibilidad con lo que le daríamos opción a la noche a alcanzarnos y ponernos difícil la llegada, continuamos por la carretera, nos quedaba, aún, subir a La Espina, una vez coronada pusimos el plato y el piñón fijo y echamos todo lo que nos quedaba para ganar la carrera al sol, aunque en medio hubo que parar, tenía el tanque de energía en reserva y pitando.
Finalmente alcanzamos nuestro destino, Tineo, antes de las 22,00. Dimos el parte de llegada, check in en el hotel, precioso y muy confortable, nos duchamos a la carrera y...nos sentamos a cenar en el coqueto patio del hotel, eso sí, el modesto menú del peregrino, y a dormir, el día había sido largo y complicado.
LUNES 20 DE JULIO
Segunda etapa, lunes 20, Tineo - Berducedo, 55 kms y 1500 metros de subida acumulada.
A las 8,00 de la mañana estábamos en el restaurante del hotel para dar buena cuenta del desayuno incluido en el precio, somos conscientes (es una forma de hablar) de la dureza de la etapa, así que llenamos el depósito: Tortilla de Patatas, Montadito de Jamón, Croissant, zumo natural, café... Para que no se olviden de nosotros
La mañana se presentaba en condiciones inmejorables, preludio de lo que, al l igual que el anterior, sería un día magnífico, algo menos de 30° en el momento de mayor calor, siempre acompañados por el sol, aunque de vez en cuando se escondía para darnos un respiro.
Nada más salir las propias cales de Tineo nos advertían de lo que teníamos por delante.
Para empezar una subida tan preciosa como interminable.
Llegó el momento de la primera parada-desvío, el que nos llevaría al monasterio de Obona.
La siguiente parada vendría motivada por la necesidad, la de avituallar, y no llegó hasta El Campillo, donde la señora Herminia tiene una especio de emporio destinado al negocio del peregrino, allí todo lleva su nombre. Paramos para tomar algo líquido, aunque Joaquín le metió un bocadillo de lomo y una especie de aperitivo sólido que es común en las cafeterías asturianas, compuesto por un surtido de pequeños trozos de bollería incluido en el precio del café. Mientras Joaquín daba cuenta de la tarea que tenía por delante, nosotros hicimos panda con otros caminantes, el ambiente era propicio a ello en casa Herminia.
Vuelta a subir, era el signo del día y llegó el momento de tomar la primera decisión importante, por donde acometer la subida al puerto más duro del día, el del Palo, todas las recomendaciones te animan a hacerlo por la ruta e “Los Hospitales” por la belleza de la misma, pero también te advierten de la poca ciclabilidad de la misma, razón ésta que nos lleva a decidirno por ir hasta Pola de Allande y subir desde allí, más corto, pero con mayor pendiente.
Antes del Palo atravesamos los puertos de Porciles y Lavadoira, donde dejábamos el Concello de Tineo para entrar en el de Allande.
Espectacular bajada hasta Pola de Allande para encarar la subida al puerto del Palo.
Refrigerio y llenado de botes en Pola y a subir! Nos esperaban 12 kms de subida continuada hasta alcanzar la mayor altitud hasta ahora recorrida, 1146 metros.
Ya solo quedaba bajar, frase clásica en el argot ciclista. Es cierto que los últimos kilómetros fueron, mayormente, bajando, pero quedaba algún que otro repecho antes de llegar a nuestro destino de hoy, Berducedo.
Esta etapa, a diferencia de la anterior nos ha permitido llegar mucho antes, pero no lo suficiente para almorzar. Berducedo solo cuente con dos bares, el doble que iglesias. Menos mal que uno de los bares tiene anexado un pequeño supermercado, Joaquín anduvo listo y pilló la última barra de pan que quedaba, adelantándose a unos italianos que daban vueltas a la única estantería del garito.
Le metimos queso y Jamón york en cantidad (extra)ordinaria, lo acompañamos de unos tercios bien fresquitos y ¿Quién se acurda de un primero, segundo y postre?
El pueblo apenas son unas cuantas casas salteadas, todas con un monoplaza aparcado en la puerta, un pequeño huerto en la parte de atrás y alguna que otra vaca...la casa situada justo en frente de “Camín Antiguo”, nuestro alojamiento, tiene una vaca que no para de mugir, su dueña dice que es por haberle destetado a su becerrito.
Los dos bares están copados por los peregrinos, debemos ser más que los propios del lugar. Para tomar una cerveza antes de cenar elegimos "casa Marques", compartimos mesa con otros peregrinos, una pareja de Sevilla, un ibicenco, un argentino… y tipo muy peculiar del Saucejo, había comenzado su andadura 30 días atrás en Barcelona y esperaba llegar a la costa de Muxia dentro de otros díez, pasando antes por Santiago. Andábamos contándonos cosas del camino cuando tuvimos que pasar a cenar de forma precipitada, si no queríamos acostarnos sin la cena, así que casi un rato después de habernos tomado los bocatas estábamos, de nuevo, comiendo.
No quiero despedir la crónica de hoy sin destacar el pan que nos han puesto para cenar, espectacular, me acordé de las que disfrutan haciendo buen pan y de los que disfrutan comiéndolo, a unas y otros se les echa de menos.
MARTES 21 DE JULIO
Tercera etapa, Berducedo -Fonsagrada, 50 Kms, 1400 metros de subida acumulada.
Nuestra pensión, “Camin Antiguo”, éramos los únicos ciclistas, el resto de peregrinos eran caminantes, eso nos permite bajar a desayunar a las 8'00 y estar solos, el resto de compañeros, con los que compartimos cervezas y conversación la noche anterior, ya estaban en camino.
Mabel, la señora que regenta el alojamiento, no regateó ninguna atención para con nosotros, a pesar de tener mil y una ocupaciones propias de la atención a todos los peregrinos allí alojados, sí mi buen amigo Tacho la conociera le diagnosticaría "hiperactividad no diagnosticada".
Desayunamos, montamos las alforjas, engrasamos las cadenas de las bicis, vuelta al pueblo y a ponernos en camino.
Hoy nos acompañó el “orbayu”, la niebla asturiana, no llegaba a calar y hacia agradable la temperatura.
Cómo nos ocurriera en las dos etapas anteriores, hoy también nos esperaba una fuerte pendiente a la salida, a la que le añadía el plus de montaña de roca con piedra lavada. Para sudar a pesar de la niebla. El perfil de la jornada no era muy distinto al de las anteriores, un continuo de subidas y bajadas, no retengo en la memoria un tramo que nos permitiera llanear relajados.
Para empezar subimos al alto de la mesa, envueltos en la niebla y con pendientes cercanas al 20%. Subíamos de forma abrupta para después bajar de igual manera, alejándonos de Berducedo para acercarnos a Grandas de Salime.
Desde el alto de la mesa hasta el embalse de Salime hemos disfrutado de la más espectacular bajada hasta el momento.
La bajada culmina en un embalse construido sobre un abrupto valle, con un golpe de vista me viene a la cabeza el himno no oficial de Asturias, cantado por Víctor Manuel, que escribiera el poeta andaluz, "…verde de montes y negra de minerales…”
Saboreando aún la impresión de la bajada y el paisaje, encaramos la subida más larga del día, primero 6 kms hasta Grandas de Salime y de allí otros 8 kms más para buscar el alto del Acebo.
En Grandas nos paramos a cambiar las pastillas de freno de la bici de Jose, la última bajada desprendía un sonido metálico, inequívoco de que las pastillas estaban gastadas, el camino no es, precisamente, para no llevar frenos
Ya que paramos aprovechamos para avituallar, así nos quitamos la tensión del desencuentro entre la hora de llegada y el almuerzo
En el Bar Occidental, que presume de especialidad en Pulpo, resolvimos nuestra necesidad y la duda sobre "la especialidad”
Mientras nos preparaba el pulpo dimos buena cuenta de los aperitivos que había en la barra a libre disposición de la clientela, chorizo, queso y pan...Antes de reanudar nos rencontramos con el peregrino del Saucejo luciendo su camiseta del Che
Dejamos Grandas para hacer los 12 kms hasta el puerto del Acebo, una subida, de nuevo, preciosa e interminable, alternando camino por bosque de galerías con salida a la carretera
En una de estas subidas nos encontramos el desvío de los pueblos dedicados a los hermanos mayor y pequeño del ex alcalde de Sevilla, todo un detalle del principado
Cómo no podía ser de otra manera, nos despedimos de Asturias por todo lo alto, por encima de los mil metros de altura.
Entramos en Galicia, la concha del peregrino cambia el sentido para guiarnos. Los horarios, se nos había olvidado del año pasado, no llegamos a cogerle la lógica de funcionamiento.
Como no podíamos esperar hasta la "aprosimación" a las 7, tuvimos que buscar otra alternativa para reponer agua, la subida al Acebo nos sacó todo el líquido que pudo, más del que nos quedaba en los botes. Menos mal que encontramos una fuente
Los 10 kms que separaban el puerto del Acebo de nuestro destino, Fonsagrada, apenas tenía bajada, y la poca que hubo nos la cobró el camino con duras pendientes para subir al pueblo, con lo que dormiríamos alrededor de 1000 metros por encima del nivel del mar. Y eso se notaba al caer la tarde, para salir a cenar tuvimos que pertrecharnos con algo de abrigo, nos acordamos de los que están sufriendo la canícula sevillana
Como el día fue duro, este también, y la comida la resolvimos al paso, decidimos que la cena compensara ese desequilibrio
Y así fue.
MIÉRCOLES 22 DE JULIO
Cuarta etapa, Fonsagrada -Lugo, 57 kms 1200 metros de subida acumulada
Hoy el balance lo ganó la bajada, 400 metros más de bajada que de subida.
Fonsagrada es un bonito pueblo lucense, situado a 970 metros de altitud
Al caer la tarde es impresionante como entra la niebla en pleno julio
La mañana seguía tomada por la niebla, el "orballo" lo llaman aquí, o niebla de julio, muy apreciada por qué no cala pero moja la tierra
El orballo, a diferencia del orbayu asturiano, nos hizo sacar los cortavientos de las alforjas
Tras desayunar en la Pensión Manolo, no sin dificultad, pasamos a comprar pan casero, pero en estas tierras no madruga ni el pan, así que la chica que nos atendió nos emplazó a las 9'00 para recogerlo
Aún faltaba un cuarto de hora, lo que aprovechamos para ir a llenar los botes en la fuente que da nombre al pueblo y de larga tradición peregrina en este camino primitivo.
Hoy teníamos menos subidas, pero concentrada en los primeros 30 kms
El paisaje cambió por completo, pasamos de la ruda, aunque verde, montaña asturiana, al espeso bosque gallego, aunque antes de adentrarnos en los angostos
pasillos de helechos y zarzas que pueblan los pies de las coníferas, salimos a una amplia pradera
La niebla parecía relajarse en esos espacios anchos, pero volvía con fuerza nada más entrar en el bosque. Al encarar la primera subida con pendientes prolongadas, el camino volvía a meterse en el bosque, a medida que nos acercábamos podíamos apreciar como entraban las nubes entre los pinos, nuestro pedaleo se metía de lleno en esa mágica mezcla.
En esos primeros 30 Km de etapa se empeñaban en competir con la dureza de las etapas anteriores
Entre subida y subida, parada para tomar un refrigerio. Cualquier lugar es bueno, pero si de repente el camino te lleva a un bar lleno de buen ambiente del camino, es más agradable, así ocurrió, llegamos a “Casa Mesón”, un bar de un argentino que solo te sirve si estás sentado, si no se pone muy nervioso, por aquello de “allá donde fueras…”, nosotros nos sentamos.
La mecánica también quiere su protagonismo en este peregrinar, por eso de vez en cuando nos presenta algún reto, sin mucha importancia, para que podamos continuar sin problemas, pero para que siga respetándonos hasta Santiago le hacemos su huequito. Ayer le tocó a la unión entre el transportín y mi bicicleta, por dos veces se fastidió, pero conseguimos darle una solución definitiva, espero que en Sevilla pueda revertir la solución o tendré una bici de montaña con transportín de forma permanente
El almuerzo lo hicimos con premeditación, la tarde anterior habíamos comprado chorizo “do Porco Celta”, una especie de denominación de origen de aquellas tierras, y por la mañana medio kilo de pan artesano, con la idea de comer ese día en el bosque o en la plaza de alguno de los pueblos que atravesaríamos, o en algún lugar del camino que invitara a ello. Así fue, al llegar a O Cádavo paramos a comprar coca colas y cerveza y a la salida del pueblo, como si hubiéramos quedado con él, nos esperaba un viejo y frondoso nogal que guardaba una, no menos vieja, casa de campo con un cartel de venta, allí pusimos el comedor y a reponer para encarar la última subida del día.
Nos cruzamos con una de esas míticas imágenes del camino, el mojón de señalización coronado por el par de botas abandonadas por un caminante que tan harto debía estar de calzarlas
En el almuerzo premeditado teníamos de postre plátano, pero no habíamos previsto ese dulcecito que pierde a Joaquín, el olvido nos lo resolvió el siguiente pueblo, Castroverde, allí nos encontramos abierta la tienda ambulante que provee a los habitantes de esos pequeños pueblos que no dan para tener un negocio abierto de forma permanente.
Nos hicimos con unos exquisitos dulces de chocolate y algo de fruta. El merendero que nos ofrecía el pueblo no podía ser mejor, la entrada porticada de la catedral de Castroverde
Ya había pasado lo más duro del día, ahora tocaba llegar a Lugo, unas veces, demasiadas, por carretera, otras por camino, es lo que tiene el camino primitivo.
Y pequeñas aldeas con fuerte presencia de agricultura y, sobre todo, ganadería. No es extraño compartir el camino con rebaño de ovejas o cabras o con una manada de vacas
Por fin llegamos a Lugo, en la tarde más calurosa de cuantas tuvimos en el camino.
Dimos una vuelta de reconocimiento y sellamos la credencial, a lo grande, en la misma catedral.
Por la noche, igual que nos ocurriera en Fonsagrada, tuvimos que ponernos una capa encima de la camiseta, a pesar de los 30° que nos recibieron. Nos fuimos a dar una vuelta por el casco antiguo de Lugo, una preciosidad y con un ambiente que invita a no retirarte de las barras a pesar del cansancio. La barra de “Las cinco vigas” fue testigo de las muchas raciones con las que nos “peleamos” regadas por el albariño de la casa.
Y a dormir
JUEVES 23 DE JULIO
Quinta etapa, Lugo - Arzua, 70 kms, 1600 metros de subida acumulada
Tras desayunar en el hotel lo retomamos donde lo dejamos la noche anterior, paseo en bici por Lugo para disfrutar de esta bonita ciudad romana, con su muralla totalmente conservada, 2 kms y 200 metros que recorrimos con nuestras bicis, de allí a la puerta de Santiago para empezar la etapa
Como ya nos ocurriera en Oviedo, una especie de atracción nos aferraba a la ciudad, pareciera que nunca saldríamos de allí. Antes de abandonar Lugo, de nuevo parada, esta vez en el puente romano sobre el Río Miño.
La mañana estaba agradable de temperatura, aunque algo fresquita para la bici
Cómo cada día la salida de la ciudad se nos hace cuesta arriba, en todos los sentidos, real y figurado, las campanas del reloj anunciaron las 10'00 y aún estábamos en el puente romano. Por fin encaramos la preceptiva subida de salida y durante un buen trecho el camino discurría por un carril paralelo a la carretera, hasta que la flecha amarilla nos mandó al bosque.
La magia del bosque gallego hace que de pronto te aparezca una aldea habitada pero sin habitantes, o una iglesia con su cementerio dando la espalda a la carretera
Lo que te acompaña durante todo el camino es absoluta paz, con la banda sonora que ponen pájaros y habitantes del bosque, invisibles para el peregrino.
El camino, a pesar de su magia, su santidad, su poder de atracción y enganche... no está libre de conflictos.
La propiedad privada y el uso público no siempre son buenos amigos, uno de los muchos desencuentros que éstas tienen me lo topé llegando a Semenes, donde el dueño de una finca no hace más que poner obstáculos, físicos, al paso de peregrinos, los hosteleros se desviven por quitarlos, a la vez que denuncian el proceder del propietario
A pesar de los obstáculos conseguimos llegar a Ponte Ferreira a tiempo para comer, y que la pareja cordobesa que regenta el albergue - restaurante me contara los intríngulis del conflicto antes mencionado
Y comimos, un espléndido bocata de lomo y queso, con una Estrella de Galicia fría.
Con el bocata recién comido, otra vez a subir, al alto de Ferreira
Aunque el perfil del día no mostraba subidas espectaculares, al final subimos más que el día anterior. Galicia es un continuo de subidas y bajadas, lo que en argot ciclista llaman rompepiernas.
A medida que nos acercamos a Santiago, el camino se va poblando de peregrinos
Y de detalles para con ellos: “Caminante: Atiende tu sed si te apetece. El agua mineral es cortesía de lugareños. Que te vaya bonito…¡Buen camino!”
Última parada del día, Melide, donde se unen los caminos primitivo (el nuestro) y el francés (el más transitado)
De Melide guardo un grato recuerdo de mi primer camino, cuando llegué me invadió esa sensación de recuerdos del lugar en el que solo estuve una vez en mi vida, pero que se grabaron con fuerza en la memoria. Allí merenderos como Dios manda, "melindres" dulce típico del lugar, allí también encontré una explicación e lo de los horarios gallegos.
Abordamos nuestro último tramo del día, del Melide a Arzua.
Aunque antes de llegar a Arzua nos detuvimos en Ribadiso, un río, un puente, un albergue, incomparable ambiente peregrino y recuerdos del primer camino de Jose.
Llegamos a Arzua, un pueblo grande, seguro que hay otras actividades, pero creo que no me equivoco mucho si digo que "el camino" es la actividad principal del pueblo. Cenamos el menú del peregrino, en el mesón del peregrino...
Gin tonic y a dormir, mañana nos espera Santiago, hoy dormimos muy cerquita, con ganas de llegar.
VIERNES 24 DE JULIO
Sexta y última etapa, 40 kms y 903 metros de altitud
Hoy no importaban los kilómetros, ni el cansancio, ni la subida, hoy llegábamos a Santiago
Ni siquiera esta crónica hablará de subidas, que las hubo, ni bajadas, que también, ni paradas...
...hoy no os contaré lo bonito de los bosques que nos trajeron de Arzua a Santiago
…tampoco os contaré el incomparable ambiente gallego que nos envolvía desde la salida, con el cielo gris y la fina lluvia que nos acompañó todo el camino.
…ni os contaré que el grito de “buen camino” compitió con el de ánimos al Betis por lo evidente de mi indumentaria
…ni el chaparrón que nos recibió en Santiago de Compostela.
…ni os contaré la riada de peregrinos que dan color al camino con los vivos colores de los impermeables que protegen sus mochilas
Hoy pasaban los kilómetros y la emoción se apoderaba de cualquier capacidad de percepción, mientras compartimos, con una riada de gente, un camino que nos lleva al mismo punto. Reflexionaba sobre lo que nos une para caminar (en nuestro caso pedalear) hacia ese punto de llegada. No tengo respuesta, pero creo que es el camino, esa es la historia que compartimos tantas y tantas gentes, el camino, recorrido por gente, mucha gente.
Gentes que recordarán su camino en inglés, en francés, en portugués, en italiano... no sé si habrá alguna lengua del mundo que no haya recorrido el camino
Gentes con rasgos asiáticos, europeos, afroamericanos…
Gente ataviada con ropas y calzado de primeras marcas, gentes con ropas y calzados alternativas, gentes con cualquier ropa o cualquier calzado
Gentes con bicicletas punteras y gentes con cualquier bicicleta
Gente que hace los últimos tramos, lo justo para obtener la Compostela y gente que llega a esos últimos tramos con evidentes signos de los muchos kilómetros que han recorrido
Gente con hábitos y gente con el Che Guevara serigrafiado
Cómo dijo el torero, "Gente pa tó"
Cada uno con su historia del camino, con su historia que dejaron antes de empezar y las que le espera al regresar
La nuestra del camino ya os la conté, de la que dejamos atrás y la que nos espera, la gente a la que escribo esta crónica, tengo la suerte de que forméis parte. A todos
vosotros os dedico este camino
Santiago de Compostela, a 24 de julio de 2015.

   
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